Son dos veces, que nos dejan en no sé qué lugar.
Son dos veces de cuerpos mezclados y nada más.
Son dos veces de buscar las llaves y salir sin más.
Son dos veces y quisiera que en pasado fuesen más.
Y otra vez, caer, otra vez.
jueves, 20 de diciembre de 2012
lunes, 10 de diciembre de 2012
viernes, 30 de noviembre de 2012
ConFundida
¿Me gusta o no me gusta?
Ahí estoy, justo al medio, paradita encima de la "o". Y todo por su culpa, no del F., sino de la B., mi mejor amiga que me mete tonteras en la cabeza.
En general, siempre me he caracterizado por poder separar las cosas sin problemas. Me puedo enojar contigo por algo en la pega, pero sigo riéndome contigo al almuerzo. Con el F. tenía todo en cajas distintas, tuvimos sexo, pero no quiero nada más contigo. Hasta que un día, conversando con la B. me dijo que no sabía cómo lo hacía para que no me pasaran más cosas con él. Y entre tantos cuestionamientos y siguiendo mi deseo frustrado de ser más mina pa' mis cosas, me enredé, me confundí y el F. me empezó a gustar un poquito.
Y bueno, también el F. tiene un poco de culpa, porque en un principio podría haber sido que yo me estuviese pasando rollos sola, y que estuviese mal interpretando los doble sentido y el exceso de horas de chateo, pero no, no era yo sola imaginando cosas.
El punto es que, sí es cierto que tenemos onda con el F., pero ¿cuánto me gusta realmente? Ahí ya no sé.
Y el problemas es que, según mi poca experiencia adquirida con el D., yo no quiero que si no estamos en la misma parada con el F., éste también desaparezca, porque me cae la raja y no quisiera perder el amigo.
Entonces yo me pregunto ¿seremos capaces de ser amigos con ventaja con el F.?
Ahí veremos, quizás el universo nos lleva por un distinto camino.
Ahí estoy, justo al medio, paradita encima de la "o". Y todo por su culpa, no del F., sino de la B., mi mejor amiga que me mete tonteras en la cabeza.
En general, siempre me he caracterizado por poder separar las cosas sin problemas. Me puedo enojar contigo por algo en la pega, pero sigo riéndome contigo al almuerzo. Con el F. tenía todo en cajas distintas, tuvimos sexo, pero no quiero nada más contigo. Hasta que un día, conversando con la B. me dijo que no sabía cómo lo hacía para que no me pasaran más cosas con él. Y entre tantos cuestionamientos y siguiendo mi deseo frustrado de ser más mina pa' mis cosas, me enredé, me confundí y el F. me empezó a gustar un poquito.
Y bueno, también el F. tiene un poco de culpa, porque en un principio podría haber sido que yo me estuviese pasando rollos sola, y que estuviese mal interpretando los doble sentido y el exceso de horas de chateo, pero no, no era yo sola imaginando cosas.
El punto es que, sí es cierto que tenemos onda con el F., pero ¿cuánto me gusta realmente? Ahí ya no sé.
Y el problemas es que, según mi poca experiencia adquirida con el D., yo no quiero que si no estamos en la misma parada con el F., éste también desaparezca, porque me cae la raja y no quisiera perder el amigo.
Entonces yo me pregunto ¿seremos capaces de ser amigos con ventaja con el F.?
Ahí veremos, quizás el universo nos lleva por un distinto camino.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
No fue, no será
No era tan imaginario, pero no queda más que imaginación. Y
sentir que termina algo que no alcanzó a tener principio. Aún así una “conversación”
incómoda e incertidumbre. Incertidumbre en la cabeza, en el corazón, en la
guata, en el alma. Borrar el futuro antes de vivir el presente. Y otra vez me
pregunto ¿a dónde van los que se quedan?
martes, 6 de noviembre de 2012
Hoy
domingo, 7 de octubre de 2012
Bajo llave
Después de todo, me guardé el corazón para que no me lo dañasen de nuevo. Para no sufrir, para no llorar, para no comer chocolate en exceso.
Pero la verdad es, que el corazón no se puede guardar. Porque muy en medio del pecho estará, pero se manda solo.
Le puse llaves, candados, cadenas, cajas de seguridad, le puse hasta una alarma. Pero nada me sirvió, porque ahí se fue el estúpido, a enganchar otra vez en la rama de un árbol ajeno. Como si en mi jardín no hubiesen suficientes árboles. Ha de ser que es cierto el dicho de que siempre el sol pega mejor en la vereda de al frente.
Sí, puede ser que yo no sea muy mina pa' mis cosas, pero ver tanta película de Disney me dejó cagada igual. Y mi corazoncito inocente y buenón que entrega cariño sin pedir nada a cambio se dedica a hacer lo que mejor sabe, querer, amar y reír. Mientras la cabeza terca que se hace la valiente, la fría, la moderna, trata de controlar los daños colaterales y le pide encarecidamente al corazón que no lo de todo de una vez, que se vaya con cuidado, que dosifique. Pero yo me pregunto ¿será eso posible? ¿será eso bueno? ¿será eso lo mejor? Porque al final de cuentas, la vida es sólo una y hay que vivirla a concho, intensamente, como si cada instante fuese el último, porque no sabemos cuantos más nos quedan.
Entonces, mi corazón se lanza de cabeza a la piscina sin medirse y la cabeza lo sigue de atrás, indecisa, pero lo sigue al fin y al cabo.
Hoy parece que vomito arco iris, quizás mañana todo haya sido una falsa alarma, nada más que los rollo que se pasa una mina de vez en cuando.
Pero la verdad es, que el corazón no se puede guardar. Porque muy en medio del pecho estará, pero se manda solo.
Le puse llaves, candados, cadenas, cajas de seguridad, le puse hasta una alarma. Pero nada me sirvió, porque ahí se fue el estúpido, a enganchar otra vez en la rama de un árbol ajeno. Como si en mi jardín no hubiesen suficientes árboles. Ha de ser que es cierto el dicho de que siempre el sol pega mejor en la vereda de al frente.
Sí, puede ser que yo no sea muy mina pa' mis cosas, pero ver tanta película de Disney me dejó cagada igual. Y mi corazoncito inocente y buenón que entrega cariño sin pedir nada a cambio se dedica a hacer lo que mejor sabe, querer, amar y reír. Mientras la cabeza terca que se hace la valiente, la fría, la moderna, trata de controlar los daños colaterales y le pide encarecidamente al corazón que no lo de todo de una vez, que se vaya con cuidado, que dosifique. Pero yo me pregunto ¿será eso posible? ¿será eso bueno? ¿será eso lo mejor? Porque al final de cuentas, la vida es sólo una y hay que vivirla a concho, intensamente, como si cada instante fuese el último, porque no sabemos cuantos más nos quedan.
Entonces, mi corazón se lanza de cabeza a la piscina sin medirse y la cabeza lo sigue de atrás, indecisa, pero lo sigue al fin y al cabo.
Hoy parece que vomito arco iris, quizás mañana todo haya sido una falsa alarma, nada más que los rollo que se pasa una mina de vez en cuando.
jueves, 4 de octubre de 2012
De esos días
Ultimamente, he estado en esos días en que hay tanto en la cabeza, en el corazón, en la guata, que todo apelotonado en la salida no deja pasar nada.
Para variar, pura confusión en esta pobre cabecita de pollo que tengo. Pero por el momento no encuentro las agallas para ordenar todo lo que tengo adentro y tomar decisiones y actuar.
No vaya a ser que me encuentre con más de lo que puedo aguantar.
Total, de aquí a fin de año algo de todo esto se tiene que ordenar ¿no?
Para variar, pura confusión en esta pobre cabecita de pollo que tengo. Pero por el momento no encuentro las agallas para ordenar todo lo que tengo adentro y tomar decisiones y actuar.
No vaya a ser que me encuentre con más de lo que puedo aguantar.
Total, de aquí a fin de año algo de todo esto se tiene que ordenar ¿no?
martes, 11 de septiembre de 2012
Recuerdos hueones
Esta semana te me atravesaste. Hace tiempo que no te recordaba y, de verdad, no me hacía falta hacerlo.
Apareciste mientras evaluaba, Alfonsina se llamaba la niña. A ti te gustaba ese nombre, por la poeta, por la poesía del mar o algo así -no recuerdo bien-. Ahí apareciste y te me quedaste pegado.
Y ahora alguien pone esa canción que tú cantabas. Y cantabas bien, medio desafinado, pero bien... a mi me gustaba.
Eso basto para echar a correr la bolita. Los recuerdos saliéndose de donde sea que hayan estado guardados -mal guardados parece-. Y me quedo pegada, y me voy, y me pierdo.
Pero la verdad ya no recuerdo bien las cosas. Casi olvidaba tu cara, de no ser por las fotos ya no serías el mismo en mi cabeza. Y puede ser también que ya no eres el mismo, ni yo tampoco. ¿Tan distintos estaremos?
Es curioso el tiempo, porque no sé cuánto ha pasado, pero parecen siglos. Un día desperté y ya no estabas... y no te echaba de menos... pero hoy sí, o no, no sé. Esta semana simplemente te me atravesaste, medio entrecortado, con pedazos faltantes, cuando entró esa niña a leer, cuando entró Alfonsina, venía contigo de la mano.
Apareciste mientras evaluaba, Alfonsina se llamaba la niña. A ti te gustaba ese nombre, por la poeta, por la poesía del mar o algo así -no recuerdo bien-. Ahí apareciste y te me quedaste pegado.
Y ahora alguien pone esa canción que tú cantabas. Y cantabas bien, medio desafinado, pero bien... a mi me gustaba.
Eso basto para echar a correr la bolita. Los recuerdos saliéndose de donde sea que hayan estado guardados -mal guardados parece-. Y me quedo pegada, y me voy, y me pierdo.
Pero la verdad ya no recuerdo bien las cosas. Casi olvidaba tu cara, de no ser por las fotos ya no serías el mismo en mi cabeza. Y puede ser también que ya no eres el mismo, ni yo tampoco. ¿Tan distintos estaremos?
Es curioso el tiempo, porque no sé cuánto ha pasado, pero parecen siglos. Un día desperté y ya no estabas... y no te echaba de menos... pero hoy sí, o no, no sé. Esta semana simplemente te me atravesaste, medio entrecortado, con pedazos faltantes, cuando entró esa niña a leer, cuando entró Alfonsina, venía contigo de la mano.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Hace tiempo
Agarrarse a alguien de la pega es complicado... Por eso agradezco que todo haya pasado después que el proyecto terminó y cuando ya no somos más colegas -me carga esa palabra-.
Ahora igual fue raro, porque nunca tuvimos onda. O sea además de una complicidad en las tallas, ni una onda. Y la verdad, yo no iba a eso, aunque si había fantaseado alguna vez con ello. Pero era tanta la buena onda que deseché la fantasía.
La cosa es que pasó no más, inesperadamente. Y sí, debo confesarlo, fue de puro caliente.
Lo bueno es que ambos no queremos que las cosas entre nosotros cambien. Cuando me lo dijo me quitó una gran presión de encima. Porque hubiese sido terrible que nos enrrollaramos. Pero menos mal que no soy tan mina pa' mis cosas.
Eso sí, debo confesar también que no fue tan bueno como esperaba, aunque como estabamos un poco ebrios... Parece que prefiero echarle la culpa al copete. Y omitir que ya he tenido muy buen sexo y con mucho más copete encima.
Al final sólo me quedó una duda ¿qué tan ciertas son las cosas que se dicen mientras uno tira? ¿son sólo halagos para... no sé que... calentrase más? ¿son algunas ciertas y otras fingidas? Y si es así ¿cómo saber cuáles son las ciertas?
En fin, son cosas que pasan cuando te tiras a tu exjefe.
Ahora igual fue raro, porque nunca tuvimos onda. O sea además de una complicidad en las tallas, ni una onda. Y la verdad, yo no iba a eso, aunque si había fantaseado alguna vez con ello. Pero era tanta la buena onda que deseché la fantasía.
La cosa es que pasó no más, inesperadamente. Y sí, debo confesarlo, fue de puro caliente.
Lo bueno es que ambos no queremos que las cosas entre nosotros cambien. Cuando me lo dijo me quitó una gran presión de encima. Porque hubiese sido terrible que nos enrrollaramos. Pero menos mal que no soy tan mina pa' mis cosas.
Eso sí, debo confesar también que no fue tan bueno como esperaba, aunque como estabamos un poco ebrios... Parece que prefiero echarle la culpa al copete. Y omitir que ya he tenido muy buen sexo y con mucho más copete encima.
Al final sólo me quedó una duda ¿qué tan ciertas son las cosas que se dicen mientras uno tira? ¿son sólo halagos para... no sé que... calentrase más? ¿son algunas ciertas y otras fingidas? Y si es así ¿cómo saber cuáles son las ciertas?
En fin, son cosas que pasan cuando te tiras a tu exjefe.
jueves, 16 de agosto de 2012
Día de mierda
Hay días, como hoy, en que las cosas no salen como uno quiere.
Hoy, me dedique a recorrer Santiago en busca de un oftalmólogo que me atendiera inmediatamente. Es que como el Lalo me pisó los lentes hace dos semanas en circo y se rompieron, necesito una receta para mandarme a hacer unos nuevo. Pero ayer me di cuenta que los necesito urgente, porque en una semana me voy a Antofa por pega y no se pueden romper por allá, sería fatal.
Como soy perdida y nunca entiendo bien las indicaciones de las direcciones que me dan, me di vueltas en círculos antes de llegar a donde debía. Y ya me tenía que paseaer por todos lados porque en ninguna parte encontraba hora.
La cosa es que cuando finalmente llegué al lugar y estaba lista para comprar el bono, sólo ahí caché que no andaba con la tarjeta, así que no podía pagar. Y tanta vuelta, tanto caminar apuradita -que me dejó doliendo las piernas- fue en vano, porque tuve que perder la hora que tanto me había costado conseguir.
Obvio que había salido con plata. El problema es que como ya no soy carga de mi vieja, porque esa etiqueta expiró, ya no tengo FONASA, ni ninguna cuestión. Y el bono particular es harto caro, casi me pongo a llorar cuando me dijo cuanto costaba.
Entonces, cuando vi mi mañana perdida, cuando vi que iba a llegar tarde a la pega por las puras, como que me deprimí. Y en esas cosas de mina depre, me dio un atracón de McFlurry. Menos mal que no soy de las culposas después de chanchear.
Hoy es un día de mierda.
No solo porque anduve perdiendo tiempo. Sino también porque anduve tristona todo el rato. Me carga la nostalgia-melancolía.
Eso sí, a mi positivismo empedernido nada le gana. Y casi como con el consuelo de los católicos, pero sin dios: "El universo no quiso que las cosas resultaran hoy", "Todo pasa para mejor", etc., etc.
Pero mañana será otro día, que he estado mentalizando para que todo salga como quiero. Y así será porque así lo quiero.
Hoy, me dedique a recorrer Santiago en busca de un oftalmólogo que me atendiera inmediatamente. Es que como el Lalo me pisó los lentes hace dos semanas en circo y se rompieron, necesito una receta para mandarme a hacer unos nuevo. Pero ayer me di cuenta que los necesito urgente, porque en una semana me voy a Antofa por pega y no se pueden romper por allá, sería fatal.
Como soy perdida y nunca entiendo bien las indicaciones de las direcciones que me dan, me di vueltas en círculos antes de llegar a donde debía. Y ya me tenía que paseaer por todos lados porque en ninguna parte encontraba hora.
La cosa es que cuando finalmente llegué al lugar y estaba lista para comprar el bono, sólo ahí caché que no andaba con la tarjeta, así que no podía pagar. Y tanta vuelta, tanto caminar apuradita -que me dejó doliendo las piernas- fue en vano, porque tuve que perder la hora que tanto me había costado conseguir.
Obvio que había salido con plata. El problema es que como ya no soy carga de mi vieja, porque esa etiqueta expiró, ya no tengo FONASA, ni ninguna cuestión. Y el bono particular es harto caro, casi me pongo a llorar cuando me dijo cuanto costaba.
Entonces, cuando vi mi mañana perdida, cuando vi que iba a llegar tarde a la pega por las puras, como que me deprimí. Y en esas cosas de mina depre, me dio un atracón de McFlurry. Menos mal que no soy de las culposas después de chanchear.
Hoy es un día de mierda.
No solo porque anduve perdiendo tiempo. Sino también porque anduve tristona todo el rato. Me carga la nostalgia-melancolía.
Eso sí, a mi positivismo empedernido nada le gana. Y casi como con el consuelo de los católicos, pero sin dios: "El universo no quiso que las cosas resultaran hoy", "Todo pasa para mejor", etc., etc.
Pero mañana será otro día, que he estado mentalizando para que todo salga como quiero. Y así será porque así lo quiero.
jueves, 19 de julio de 2012
Puta que son sabias las teleseries a veces...
"Lo realmente trágico es cuando se muere la relación y no el amor".
Eso me pasó con el D., dejamos que la relación se muriera, par de idiotas que no fuimos capaces de hacer nada, realmente, al respecto. Qué nos habrá pasado es mi gran duda. Yo sentía que nos amábamos tanto...
Ahora el D. desapareció otra vez, pero ahora en serio y borrando todo. Me da tanta pena que haga eso, pero así es él.
Era pena, sí, una tremenda pena lo que me da cuando hace eso, cuando dejó de responder los mails, cuando cerró su blog y flickr, cuando se le ocurrió la genial idea de borrarme mis mails, cuando elimino su cuenta de gmail, cuando cortó todas las vías para que lo buscara.
No lo entiendo...
Me da miedo. Miedo que si lo dejo para siempre un día ya no lo recuerde. Porque no confío en mi pésima memoria e imaginación creativa que todo lo mezcla, cambia y borra. Me da miedo olvidarme de su cara, de sus ojos, su sonrisa, su pelo... Su voz ya la olvidé -terror al reconocerlo.
El D. fue tanto en mi vida, lo amé tanto. Todavía lo amo, creo yo... quiero amarlo todavía.
Ya hace casi un año que terminé con él. A veces siento que ha pasado un millón de años. Otros días siento que apenas pasó un mes. Un año igual es poco tiempo, quizás -espero- en más tiempo el D. vuelva a aparecer y de una vez por todas pueda ser mi amigo.
miércoles, 11 de julio de 2012
Echo de menos:
Besar,
Dormir acurrucada,
Quedarse despierta conversando toda la noche y dormirse en la mañana,
Tener sexo/hacer el amor -como le quiera decir, pero lo
extraño-,
Caminar de la mano,
Salir a comer,
Que me den regalos porque sí -jajajaja que patuda y
materialista-,
Ducharme acompañada,
…
lunes, 25 de junio de 2012
Ese hombre en pasado que aún es presente
A mi me enseñaron que a las personas buenas hay que conservarlas. Él es una de esas personas buenas que encontré, que tuve el placer de compartir con él un millón de aventuras y que hoy me esfuerzo por mantener contacto.
Terminamos el año pasado por agosto, después de casi un año de tener la relación en la UCI. Yo preferí apagar las máquinas y dejarla descansar de una vez.
Pero al D. no lo puedo dejar ir, no sólo por todo el tiempo que estuvimos juntos, también porque fue mi primer y único pololo. Y también porque tengo la convicción que el amor es eterno, por eso lo amaré siempre.
Mientras por mail le insisto que nos veamos de nuevo, que seamos amigos, enterrada en mi cama trato de separar las emociones, de ordenar los sentimientos. Porque la mescolanza que deja este hombre es tamaña. La convicción de que lo sigo amando pero ya no quiero compartir con él como parja, creo que la tengo sólo mientras la distancia nos mantiene a raya. No sé si con él a lado mis fuertes soldados sigan en pie.
Pero soy obstinada -mi mayor defecto creo- así que le sigo insistiendo hasta el cansancio.
Y de repente, hoy me doy cuenta que ya no puedo leer su blog porque lo ha desaparecido del ciberespacio, ni puedo ver sus fotos en flickr porque también las ha desaparecido, ni me manda más mails... Y es extraño lo que me pasa con todo esto, porque no sé si me da pena, me da lata o siquiera me da algo además de rabia por ya no ser el centro de atención.
viernes, 22 de junio de 2012
Un desastre
Por donde lo mire, con optimismo y aún así, en todo sentido
un desastre.
Es cierto que no tengo los pies bien puestos en la tierra.
Yo le echo la culpa a Mazapán y la Cuncuna Amarilla, que me hacían cantar hasta
el cansancio en el jardín cuando era chica. Porque igualito que la cuncuna yo
quiero volar como los pajaritos del árbol afuera de mi ventana –la que
invierto tiempo considerable mirando a diario- “¡¿Por qué no seré como ellos?!
Preguntaba mirando a los cielos”, es como si estuviese describiendo mi imagen.
El problema es cuando tanta ligereza me hace olvidar hasta
el día de la semana que es. O peor, me hace no tener idea pa´dónde va la micro. Y no es que yo no trate de darme un tiempo -porque me lo doy- para hacer una mirada introspectiva a ver si encuentro alguna pista. Es más bien que cuando miro adentro lo único que veo es una maraña indescifrable. Un atado de emociones mezcaldas, un nudo de anhelos, un soberano enredo.
Pero tampoco es como que sea tan extremadamente malo andar
pajaroneándo ¿no? O sea, muchas veces pasar casi rozando nada más el suelo
resulta ser una gran ventaja en esta vida. O al menos a mi me parece así.
Porque cuando el estrés se está comiendo vivos a los que me rodean y me mira
con cara de antojo, yo le devuelvo la mirada y me empiezo a elevar, y a ese
monstruo horroroso no le queda otra que quedarse con las ganas. Sí, tal cual
vivo mi vida. “Ligerita” como le gusta decir a la Magali.
El problema es cuando tanta ligereza me hace olvidar hasta
el día de la semana que es. O peor, me hace no tener idea pa´dónde va la micro. Y no es que yo no trate de darme un tiempo -porque me lo doy- para hacer una mirada introspectiva a ver si encuentro alguna pista. Es más bien que cuando miro adentro lo único que veo es una maraña indescifrable. Un atado de emociones mezcaldas, un nudo de anhelos, un soberano enredo.
Y es raro, porque cuando era más chica me parecía que tenía todo tan claro. Sabía lo que quería y cómo lo quería. Eso no es normal ¿cierto? ¿Que una adolescente tenga las cosas más claras que una adulta? ¿Perderse en el camino mientras estás andando? No, a mí no me hace sentido.
Pero así como desastroza, también tengo fe. Fe en que en algun momento la confusión se va a disipar. Fe en mi, en que voy a ser capaz de vencer mis miedos y hacer algo con mi vida.miércoles, 20 de junio de 2012
Obertura
Los días lluviosos son, definitivamente, de mis favoritos. No sé bien si es el sonido, el olor, el color o la temperatura. Probablemente, todo lo anterior junto.
Aunque a veces sí, me ponen triste. Es que me hacen volar más lejos que de costumbre y de vez en cuando, quedo enganchada en las ramas de algún árbol en posiciones nada cómodas.
Aunque a veces sí, me ponen triste. Es que me hacen volar más lejos que de costumbre y de vez en cuando, quedo enganchada en las ramas de algún árbol en posiciones nada cómodas.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)







