No era tan imaginario, pero no queda más que imaginación. Y
sentir que termina algo que no alcanzó a tener principio. Aún así una “conversación”
incómoda e incertidumbre. Incertidumbre en la cabeza, en el corazón, en la
guata, en el alma. Borrar el futuro antes de vivir el presente. Y otra vez me
pregunto ¿a dónde van los que se quedan?
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