viernes, 22 de marzo de 2013

Tía Camila

Echaba de menos los besos y abrazos.
No echaba de menos los mocos.
Echaba de menos las risas.
No echaba de menos los llantos.
Echaba de menos a los enanos.
No echaba de menos a los adultos.
Echaba de menos jugar.
No echaba de menos planificar.

La vida y su puta dicotomía.

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