Apareciste mientras evaluaba, Alfonsina se llamaba la niña. A ti te gustaba ese nombre, por la poeta, por la poesía del mar o algo así -no recuerdo bien-. Ahí apareciste y te me quedaste pegado.
Y ahora alguien pone esa canción que tú cantabas. Y cantabas bien, medio desafinado, pero bien... a mi me gustaba.
Eso basto para echar a correr la bolita. Los recuerdos saliéndose de donde sea que hayan estado guardados -mal guardados parece-. Y me quedo pegada, y me voy, y me pierdo.
Pero la verdad ya no recuerdo bien las cosas. Casi olvidaba tu cara, de no ser por las fotos ya no serías el mismo en mi cabeza. Y puede ser también que ya no eres el mismo, ni yo tampoco. ¿Tan distintos estaremos?
Es curioso el tiempo, porque no sé cuánto ha pasado, pero parecen siglos. Un día desperté y ya no estabas... y no te echaba de menos... pero hoy sí, o no, no sé. Esta semana simplemente te me atravesaste, medio entrecortado, con pedazos faltantes, cuando entró esa niña a leer, cuando entró Alfonsina, venía contigo de la mano.


