¿Sabías que sólo me hago la fuerte?
Pero que se me escapan los recuerdos por las comisuras.
Es que con la soledad aparece tu fantasma.
Pero tranqui, que no es a ti a quien extraño, es la situación, incluso es a mí.
Y vuelve todo. Por todo me refiero a la maraña difusa con tu nombre, con tu olor, con tu sabor...
Si ya sé que fui yo la última en mandarte a la mierda, con sutileza para que no se notara que te estaba mandando a la mierda, pero los dos sabemos que esa era mi intención.
A estas alturas me pregunto si es que alguna vez vas a dejar de estar ahí, agazapado al fondo de mis párpados.
Cuando me siento sola es cuando más te gusta danzar en mi mente. Al menos ya no se revuelve nada. Al menos.
De esto quizás me arrepienta después, pero siempre está la opción de borrarlo. Te quiero ¿sabías? Ay de sólo escribirlo como que ya me arrepentí. Pero es cierto. Y tengo tanta -TANTA- curiosidad de tu vida. Muchas veces me pregunto que nos pasaría si nos topásemos. Si bien te recuerdo más a menudo de lo que me gusta reconocer, la verdad es que ya casi no tienes cara. Me da pena que te desvanezcas. Ya no sería los mismo ¿cierto? si nos topásemos. A veces pienso que me gustaría que pasara, para matar la curiosidad. Otras veces pienso que es mejor que no pase nunca, así sigue viva la fantasía romántica en que se transformó tu recuerdo, esa que esconde bien el dolor de cuando ya ni estabas y aún así te las arreglaste para hacerme más daño que en los 6 años -¿eran 6 o no?- que sí estuviste. Ya está todo perdonado, pero no olvidado y no sé si quiero olvidarlo. De hecho estoy segura que no quiero. Para tener más claro porque te mereces quedarte allá a la mierda donde te mandé.
La última vez que se me asomó el pasado me di cuenta que con más o menos daños de por medio nunca nos faltó el cariño y eso me dejó tranquila. Me di cuenta también que nunca te pedí perdón, aunque ni sé por qué tendría que pedirlo, yo creo que por eso nunca lo hice.
Siempre serás un lindo recuerdo, quizás por eso te repase una y otra vez sin importar cuántos años pasen. Debe ser porque nunca faltó el cariño, ni siquiera hoy.
Sé que dije que ya no escribía para tí, pero esta vez sí.
Pero que se me escapan los recuerdos por las comisuras.
Es que con la soledad aparece tu fantasma.
Pero tranqui, que no es a ti a quien extraño, es la situación, incluso es a mí.
Y vuelve todo. Por todo me refiero a la maraña difusa con tu nombre, con tu olor, con tu sabor...
Si ya sé que fui yo la última en mandarte a la mierda, con sutileza para que no se notara que te estaba mandando a la mierda, pero los dos sabemos que esa era mi intención.
A estas alturas me pregunto si es que alguna vez vas a dejar de estar ahí, agazapado al fondo de mis párpados.
Cuando me siento sola es cuando más te gusta danzar en mi mente. Al menos ya no se revuelve nada. Al menos.
De esto quizás me arrepienta después, pero siempre está la opción de borrarlo. Te quiero ¿sabías? Ay de sólo escribirlo como que ya me arrepentí. Pero es cierto. Y tengo tanta -TANTA- curiosidad de tu vida. Muchas veces me pregunto que nos pasaría si nos topásemos. Si bien te recuerdo más a menudo de lo que me gusta reconocer, la verdad es que ya casi no tienes cara. Me da pena que te desvanezcas. Ya no sería los mismo ¿cierto? si nos topásemos. A veces pienso que me gustaría que pasara, para matar la curiosidad. Otras veces pienso que es mejor que no pase nunca, así sigue viva la fantasía romántica en que se transformó tu recuerdo, esa que esconde bien el dolor de cuando ya ni estabas y aún así te las arreglaste para hacerme más daño que en los 6 años -¿eran 6 o no?- que sí estuviste. Ya está todo perdonado, pero no olvidado y no sé si quiero olvidarlo. De hecho estoy segura que no quiero. Para tener más claro porque te mereces quedarte allá a la mierda donde te mandé.
La última vez que se me asomó el pasado me di cuenta que con más o menos daños de por medio nunca nos faltó el cariño y eso me dejó tranquila. Me di cuenta también que nunca te pedí perdón, aunque ni sé por qué tendría que pedirlo, yo creo que por eso nunca lo hice.
Siempre serás un lindo recuerdo, quizás por eso te repase una y otra vez sin importar cuántos años pasen. Debe ser porque nunca faltó el cariño, ni siquiera hoy.
Sé que dije que ya no escribía para tí, pero esta vez sí.