Y llegó el momento -parece- en que me tengo que poner seria y hacerme cargo de mi vida. Momento de asumir que estoy viejita ya. Momento de tomar decisiones, decisiones de adulta. Momento de asumir responsabilidades.
Y sí, estoy cagada, cagadísima, de miedo. Porque da miedo caminar sola, porque da tanto miedo. Pero lo bello de la vida es moverse con el miedo y no dejarlo que te paralice. Y eso si que no, a mi no me va a paralizar. Si ya estuve dormida mucho tiempo.
Bueno, y si comeinzo a colapsar siempre están mis amigas y mi familia para contenerme, retarme, apoyarme. A veces me siento con mucha suerte.